
Quince años después del horror, un adolescente dio una noticia indeseable: el dictador estaba volviendo al poder. Desde las sombras, el dictador enfermo de maldad volvía a alzarse junto a aquellos que una vez lo siguieron. La gente no quería creerlo, la gente se negaba a creerlo. El adolescente insistía. La gente comenzó a decir que el adolescente estaba loco y que quería llamar la atención. La única persona que lo apoyaba era un viejo que, según decía la gente, ya había empezado a chochear. A partir de esta serie de sucesos, se declara una batalla de poderes: por un lado, la gente que no quería asumir la realidad y los políticos que fingían que todo estaba bien; por el otro lado, el adolescente y el viejo que trataban de abrirle los ojos al mundo.
Quien crea que Harry Potter y la Orden del Fénix es un inofensivo libro para niños o un bonito producto hueco, se equivoca. Ni inofensivo ni hueco. Es inteligente y político.